22 de mayo 2015

La Palma de Oro celebra su 60 aniversario

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Símbolo eterno del Festival de Cannes, el auténtico Grial para todos los productores cinematográficos del planeta, la Palma de Oro, que premia a la mejor película de la competición oficial, celebra este año su sesenta aniversario. Pero la Palma de Oro no ha sido siempre la misma que conocemos hoy en día. Desde la creación del Festival, la máxima recompensa ha sufrido varias transformaciones antes de alcanzar su forma más noble y más lograda en los talleres de la casa Chopard.

De hecho, hasta 1954 el Jurado del Festival entregaba un « Gran premio del Internacional de Cine » al mejor director de entre todas las películas seleccionadas. Por aquel entonces, los premiados recibían una obra de un artista contemporáneo de moda, cuadros figurativos de pintores, o jarrones de Sèvres. La Palma de Oro no había nacido todavía. En 1954, el entonces Director Ejecutivo, Robert Favre Le Bret, invitó a una serie de joyeros a presentar diseños de trofeos inspirados en la palmera, como referencia a las palmeras de la Croisette y al escudo de armas de la ciudad, en el que la palmera evoca la famosa leyenda de San Honorato. Alrededor del año 1000, cuando la ciudad de Cannes fue cedida a la Abadía de Lerins, situada en la isla de San Honorato, frente a sus costas, la palmera, que era el emblema de la Abadía, se convirtió también en el emblema de la ciudad. Una palmera orgullosa y victoriosa, símbolo de la palmera a la que se subió San Honorato para que el mar pudiera liberar a la isla de las serpientes que la invadían. El proyecto ganador fue el de la diseñadora de joyas Lucienne Lazon que, según otra leyenda, habría diseñado su Palma en colaboración con Jean Cocteau, en aquella época Presidente del Jurado y asesor.

El nacimiento de un mito

En 1955, la primera Palma de Oro, concedida a Delbert Mann por Marty, nació al mismo tiempo que otro mito: Brigitte Bardot. Pero en 1964, tras ser objeto de polémica, desapareció durante diez años y el Festival recuperó la fórmula de entregar el Gran Premio y un diploma. En 1968, los acontecimientos que tuvieron lugar durante el mes de mayo hicieron que se cancelaran todas las celebraciones. Por primera vez en toda la historia del Festival, no se hizo entrega de ningún premio. En 1974, Francis Ford Coppola fue la última persona que recibió como premio una obra de arte, acompañada de un diploma inmenso y muy engorroso, por su película La Conversación.

Habría que esperar hasta 1975 para que la Palma volviera a reaparecer gracias al impulso de Maurice Bessy, el Director Ejecutivo de la época, que deseaba hacer revivir aquel deslumbrante símbolo, que entonces se presentaba dentro de un estuche de cuero rojo forrado de ante blanco. A comienzos de los años 80, la redondeada forma del pedestal sobre el que se erguía la Palma se fue transformando poco a poco, hasta convertirse en una pirámide. En 1992, Thierry de Bourqueney rediseñó la Palma y realizó el pedestal en cristal tallado a mano.

El siguiente año y por primera vez en la historia del Festival, una mujer recibió la Palma de Oro. La neozelandesa Jane Campion sigue siendo hasta hoy la única mujer que ha ganado el premio supremo por su película El Piano.  Gilles Jacob, presidente del Festival entre 2001 y 2014, recuerda: « Jane es feminista, y comentó muy complacida que era la primera mujer que recibía el premio. ¡Le puse el mote de « Lady Palme d’Or! »

En 1997, con ocasión del cincuenta aniversario del Festival, se concedió una Palma de las Palmas a Ingmar Bergman por todo el conjunto de su obra, en presencia de otros veintiocho premiados con el trofeo.

Aquel mismo año, cuando la casa Chopard se disponía a inaugurar una boutique en la Croisette, en compañía de prestigiosas madrinas como Eva Herzigova, Ornella Muti y Carla Bruni, Caroline Scheufele, co-Presidenta y Directora Artística de Chopard, tuvo la idea de que el acto tuviera lugar durante el Festival, a fin de crear cierta sinergia entre los dos acontecimientos. Entonces, se puso en contacto con la organización para reunirse y hablar sobre la posibilidad de colaborar juntos.

Desde aquel entonces, las dos instituciones han mantenido una estrecha relación y constantemente siguen reforzando sus nexos :  «Durante mi primera reunión con Pierre Viot, entonces Presidente del Festival, recuerda Caroline Scheufele, me fijé en la Palma, que estaba colocada justo detrás de él, en su oficina. Le pedí que me dejara mirarla de cerca y al ver mi enorme interés, me preguntó si me gustaría proponerle una nueva versión, una especie de « actualización ». ¡La idea me encantó, y me puse a trabajar sobre ella con gran entusiasmo! »

La Palma de Oro de Chopard: una joya preciosa para el más prestigioso de los premios 

Caroline Scheufele decidió diseñar una Palma más ligera, pero aportándole más volumen y  profundidad, concediendo mayor importancia a los nervios del tallo y a los 19 foliolos reglamentarios. También diseñó el tallo de modo que su extremo acabara en forma de corazón, uno de los emblemas de la joyería de Chopard. Además, al ser la Palma el premio más deseado del mundo del séptimo arte,  Caroline Scheufele deseaba que el trofeo estuviera a la altura de lo que representa, es decir, que fuera precioso en todos los sentidos del término. Mientras que las Palmas de 1998 y 1999 estaban realizadas en vermeil, una base de plata, dorada con 30 micrones de oro fino, el segundo milenio aportó a la Palma su consagración en forma de oro, con 125 gramos de oro de 18 quilates. Caroline Scheufele le añadió otro detalle precioso con una base de cristal de roca, tallado como si fuera un diamante talla esmeralda. La Palma de Oro se presentó entonces en un estuche de piel de color  azul real. En 2001, después de que el trofeo se cayera al suelo, cuando un emocionado Lars Von Trier blandía en todo lo alto la Palma que había obtenido por Bailar en la Oscuridad, se añadió al estuche un cierre de seguridad.

Marc Couttet, director del departamento de diseño de Alta Joyería en Chopard, comenta con entusiasmo este nuevo diseño: « La Palma ahora es dinámica, ligera, alegre y amorosa, con su corazón esculpido en la base del tallo y glamurosa apoyada sobre su lecho de cristal. El cristal de roca sobre el que descansa la Palma es más que una buena base para hacerla destacar, sino que se trata del  « symbolon » (las dos mitades de un todo) del trofeo. La materia de la que está hecho el cristal, dura, transparente, a veces nublada, otorga a los premios su extraordinario aura. La escarcha, las inclusiones, las fracturas naturales y las brumas lechosas que forman parte de la materia natural de la gema son signos inquietantes y a menudo predicen el espíritu de la película ganadora o de su director: límpida, glacial, brumosa, desgarrada, inquietante, clarividente… » ¿Estará dotada la Palma del poder de la predicción del futuro?

Para conseguir un cristal de la calidad y del tamaño que se necesitan para realizar el trofeo, Marc Couttet y su equipo parten de una pieza en bruto de, al menos, unos tres kilos, que se tiene que serrar, cortar, tallar y pulir a lo largo de múltiples operaciones. Se trata de un tratamiento especial muy costoso y que requiere un saber hacer altamente cualificado, garantía de un acabado de joyería que no han tenido las Palmas anteriores. Su realización requiere un total de siete artesanos y alrededor de unas cuarenta horas de trabajo, entre la fabricación de un modelo de cera, el colado de la escayola a mano en un  horno  à 760 °C, la inyección del oro en el molde, el pulido  y la sujeción sobre una base de cristal de roca.

Unas Palmas y unas mini Palmas excepcionales

Fue también a comienzos del segundo mileno cuando Caroline Scheufele tomó la decisión de reparar una injusticia fabricando unas mini Palmas, las perfectas réplicas de la grande, para los premios de interpretación entregados a los actores y a las actrices, que no recibían hasta entonces más que un certificado. En 2006, incluso hizo falta multiplicar las mini Palmas cuando Indígenas (5 actores premiados) y Volver (6 actrices coronadas) recibieron premios de interpretación colectivos y en 2013, fue directamente la Palma de Oro la que hubo que triplicar cuando Steven Spielberg y su jurado decidieron distinguir por igual al director Abdellatif Kechiche y a sus dos actrices, Adèle Exarchopoulos y Léa Seydoux por La vida de Adèle. « ¡La decisión del Presidente Spielberg de querer premiar excepcionalmente a unas actrices excepcionales entregándoles las Grandes Palmas, normalmente reservadas solamente a la mejor Película, fue un acto de transgresión excepcional! » cuenta con entusiasmo Gilles Jacob. Léa Seydoux sigue sin recuperarse del todo: « Yo era muy feliz por haber sido incluida en un premio tan prestigioso. Esperaba quizá un premio de interpretación para Adèle, o la Palma de Oro para la película, pero en ningún caso una  triple Palma de Oro. Para mí, recompensa el trabajo realizado en concreto en esta película, pero también, de una manera más general, reconoce la labor de toda una carrera hasta la fecha. Es como si esta Palma validara mi decisión de convertirme en actriz. Es el símbolo del Festival de Cannes tal y como yo me lo imaginaba cuando era pequeña, incluso cuando si ni siquiera sabía que quería ser actriz. La imagen de un mundo mágico, increíble y misterioso. La veo todos los días: tiene un lugar de honor encima de mi chimenea »

Thierry Frémaux, Director General del Festival describe el incomparable momento de la entrega de una Palma de Oro:
«El momento de la entrega de cada Palma es siempre especial y bello. Y yo podría recordar cada momento de cada uno de los años. Cuando una Palma de Oro recompensa a un gran maestro, como fue el caso de Malick, Haneke o Polanski, sucede algo extraordinario, porque se tiene la sensación de que el palmarés de Cannes camina al paso de la historia. Deseo que la Palma de Oro siempre siga siendo el Grial que vuelve a los cineastas locos de deseo. Que continúe consagrando el talento, recompensando a los grandes artistas o descubriendo a las promesas del cine del día de mañana.»

Una Palma de Oro de resplandor sostenible 

En 2014, Chopard prolonga su compromiso con el desarrollo de un lujo sostenible, que había comenzado con el proyecto The Journey to Sustainable Luxury, creado en colaboración con Livia Firth, la fundadora de Eco Age, y que se presentó en mayo de 2013 durante el  66 Festival de Cannes. El relojero y joyero decidió entonces fabricar la Palma de Oro con oro « Fairmined », extraído respetando a las personas y al  medio ambiente. « Estoy muy feliz y orgullosa de que la Palma de Oro que yo rediseñe hace 17 años, un símbolo tan conocido y reconocido en todo el mundo, pueda hoy en día beneficiarse de un oro trazable, extraído con respeto para las personas y para el medio ambiente. » declara  Caroline Scheufele. Thierry Frémaux se felicita: «El Festival de Cannes no se encuentra aislado del mundo. Tras la alfombra roja, el glamour y la pasión tan especiales del mundo del cine, resuena el eco de nuestras vidas. La cuestión del desarrollo sostenible es muy importante para nosotros y una de nuestras preocupaciones. La idea que ha tenido Chopard de contribuir a través de sus joyas éticas, y el oro  « Fairmined » de la Palma, son fundamentales. Estamos felices y orgullosos de que nuestro socio tenga un criterio tan bueno y unas convicciones tan profundas.»

La primera película que obtuvo una Palma de Oro firmada por Chopard, se llamaba  L’éternité et un jour. Una bella premonición para una Palma de Oro tan majestuosamente… sostenible.

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