La Maison

La historia de Chopard

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La historia de Chopard

Louis-Ulysse Chopard, el fundador

Con solo 24 años, Louis-Ulysse Chopard (1836-1915) fundó una empresa de relojería de alta precisión especializada en relojes de bolsillo y cronómetros en la ciudad suiza de Sonvilier. Louis-Ulysse, hijo de un agricultor de la zona, se dio cuenta rápidamente de que sus clientes buscaban relojes de precisión ultrafinos pensados para el uso diario. No tardó en conquistar Suiza y dar el salto al resto del mundo: este relojero artesano creó auténticas obras de arte con diseños innovadores que le ayudaron a exportar sus productos a lugares tan insignes como la corte del zar Nicolás II de Rusia. Ya en el siglo XIX, las características más apreciadas de un reloj eran su precisión y su fiabilidad. Louis-Ulysse Chopard se propuso ir más allá y colmar con creces las expectativas de sus clientes con cronómetros y relojes de bolsillo realmente únicos.

Las creaciones relojeras de Chopard en el siglo XIX

Chopard se forjó una sólida reputación gracias a la fiabilidad y la alta calidad de sus soberbios relojes fabricados en Suiza. La casa no tardó en conseguir dos prestigiosas concesiones: se convirtió en proveedora oficial de relojes del Campeonato Federal de Tiro y de la compañía ferroviaria suiza. Louis-Ulysse Chopard llevó sus diseños a Rusia y recaló también en Polonia, Hungría y los Países Bálticos. El zar Nicolás II de Rusia fue uno de sus clientes. Además, inició una relación comercial con varios distribuidores escandinavos para la venta de sus relojes. Chopard se adentró así en el mercado internacional.

Sonvilier: la esencia de la relojería suiza

En Sonvilier, al igual que en el resto de la región suiza del Jura, los agricultores locales complementaban sus exiguos ingresos invernales montando relojes. Esta práctica obedecía a una asentada costumbre según la cual la producción relojera se distribuía entre pequeñas unidades independientes y especializadas. En el caso de Chopard, el maestro relojero en persona recogía después los componentes, los ensamblaba y ajustaba el producto final.

Del Jura suizo a Ginebra bajo la dirección de Paul-Louis Chopard

Paul-Louis Chopard (1859-1940), hijo de Louis-Ulysse, tomó las riendas de la empresa en 1915 y abrió una sucursal en la cercana localidad industrial de La-Chaux-de-Fonds, que más tarde fue sede de la empresa. Unos años después, en 1937, trasladó la empresa al centro empresarial de Ginebra, capital mundial de la relojería.

Paul-André Chopard

Paul-Louis le cedió el testigo a su hijo Paul-André Chopard (1898-1968) en 1943. El periodo de posguerra fue difícil y la empresa, con una plantilla reducida a solo cinco trabajadores, estaba en declive. En la década de 1960, Paul-André empezó a pensar en vender la empresa, ya que ninguno de sus hijos quería seguir sus pasos.

Karl Scheufele y la compra de Chopard

En la misma época, Karl-Scheufele III, orfebre, relojero, hijo y nieto de emprendedores, estaba intentando ampliar ESZEHA, la empresa de joyería y relojería que tenía en la localidad alemana de Pforzheim. Dado que su suministro de movimientos relojeros dependía de un proveedor, decidió adquirir una manufactura suiza. Con este objetivo en mente, publicó un anuncio en la prensa y fue a Ginebra a conocer a potenciales candidatos. El día antes de regresar a Alemania, se puso en contacto con el último nombre de su lista: Paul-André Chopard. En cuanto lo conoció, Karl Scheufele supo que iban a congeniar y treinta minutos después el trato estaba cerrado.

Karl Scheufele III y su esposa Karin

En 1957, el joven Karl se casó con Karin Ruf. Su padre, Fritz Ruf, era un dinámico empresario y su apoyo fue clave para el éxito de la joven pareja. La compra de la manufactura dio a los orfebres de Pforzheim la posibilidad de entrar en el círculo cerrado de los grandes fabricantes suizos de relojes. Gracias a la visión comercial y a la pasión por viajar que había heredado de su padre y su abuelo, Karl Scheufele III consiguió despertar a Chopard de su letargo y construir todo un imperio.

Los herederos de la familia Scheufele

Chopard es una de las pocas empresas familiares que quedan en el sector de la joyería y la relojería. Desde la década de 1980, Caroline y Karl-Friedrich —los hijos de Karl y Karin— forman parte activa de la firma. En la actualidad, ocupan conjuntamente la presidencia. Aunque ambos hacen gala de independencia: Caroline Scheufele es la responsable de las colecciones para mujer y se ha encargado de desarrollar la sección de joyería y el departamento de Alta Joyería. Su hermano, Karl-Friedrich, gestiona las colecciones para hombre tras haberse dedicado en los años ochenta a la creación de relojes deportivos y de haber impulsado, en los noventa, la manufactura de Chopard en Fleurier, donde se producen los movimientos L.U.C.